martes, 23 de agosto de 2011

Trazos de una historia I


La habitación estaba oscura y en ella flotaba un aroma parecido al anís. No recordaba por qué estaba allí y menos quién me había encadenado los brazos al suelo. Sentí una descarga eléctrica recorrer parte de mi cuerpo, desde los brazos hasta la cabeza pasando por las alas.

Un enorme foco me alumbró directamente obligándome a entrecerrar los párpados y a apartar la mirada con brusquedad.

-Increíble –escuché la voz de un hombre detrás del foco-. Llevas más dos semanas aquí dentro y sigues viva.

Hubo una pausa acompañada de unos pasos que se dirigían hacia mí. Bajé la mirada con un leve gruñido.

-Pelo largo y blanco perfectamente liso –comenzó a describirme el hombre con un tono paternal que me producía náuseas-, uñas afiladas que pueden cortar cuellos, piernas delgadas pero con una fuerza impresionante, unas alas… ¡Preciosas! ¿Blancas, quizás? Yo diría que tienen un tono gris oscuro –sentí su mano recorrer mi ala derecha-. Eres un ángel perfecto.

Terminó arrancándome una pluma del ala. No pude evitar un pequeño quejido por el dolor. Las plumas del ángel son muy valiosas entre los humanos debido a su rareza y, según ellos, porque atribuyen poderes extraordinarios. Pobres ingenuos.

-¿No hablas? –pasó la pluma por mi rostro, obligándome a mirarle- Eres el ángel más bello que he visto en todos estos años y, sin duda, el que tiene las plumas más largas de todos.

Estiró el brazo para depositarla sobre una caja de cristal que sostenía otro hombre de mediana edad, calvo y con gafas de cristal grueso; desapareció enseguida en la oscuridad con la pluma. A continuación se arrodilló ante mí acercándose peligrosamente hacia mis labios.

-En dos días como mucho serás mía, ángel.

viernes, 19 de agosto de 2011

Make your dreams come true

Ese sueño que desde pequeño ronda tu cabeza, que está presente en cada gota de lluvia y en cada risa olvidada.¡; que te hace desconectar cuando todo va mal y te hace ver las cosas más insignificantes.
Ese sueño que aparece un día sin más, pero es igual de importante que los otros.
Ese deseo a cumplir tu sueño, por muy lejano que parezca.
Ese sentimiento que sale desde tu corazón hasta la yema de tus dedos cuando consigues tu sueño.


martes, 9 de agosto de 2011

Good Charlotte - The River ft. M. Shadows




<3

Riots in London / Disturbios de Londres

[English]

A day like any other, I heard a shocking news: riots in London. I am frightened, what happened? Are they all right? All my senses are focused on television: I do not want to miss any detail of the news.
I see cars burned, burned houses, broken windows, people running and screaming ... It is chaos!
I pray that Londoners are OK. I pray that the people I know there is unharmed (Shauna, Greg, Mickey, Dan, Sam, Beth ...)
#PrayforLondon

[Spanish]

Un día como otro cualquiera, escucho una impactante noticia: disturbios en Londres. Me asusto, ¿qué ha pasado? ¿Estarán todos bien? Todos mis sentidos están concentrados en la televisión: no quiero perderme detalle de la noticia.
Veo coches quemados, casas quemadas, escaparates rotos, gente corriendo y gritando... ¡Es un caos!
Rezo para que los londinenses estén bien. Rezo para que la gente que conozco de allí esté ilesa (Shauna, Greg, Micky, Dan, Sam, Beth...)

#PrayforLondon


lunes, 18 de julio de 2011

#100

100 neuronas más quemadas
100 ideas plasmadas en estas entradas
100 lágrimas con cada una de ellas
100 sonrisas que acompañan a cada letra
100 imágenes buscadas
100 borradores para hacer la entrada perfecta
100 horas buscando inspiración

sábado, 16 de julio de 2011

Happy B-day, Itachi!

¡Es tu cumpleaños! El momento de decir: "Hoy, es mi día"
 
Ingredientes para el cumpleaños ideal:
- Un gran pastel
- Velas
- Regalos
- Globos (muchos)
- Familia
- Amigos
- Un deseo

Preparación:
Se coloca el pastel enfrente del cumpleañero, sobre una amplai mesa. Alrededor de esta, se sienta la familia y amigos invitados rodeados de globos y regalos. Se prenden las velas acompañado de un cántico. El cumpleañero sopla las velas mientras pide un deseo.

 

miércoles, 13 de julio de 2011

Ser estúpida, es decirme la verdad a lo suave

¿Qué me pasa?
¿Por qué mi corazón sigue insistiendo en algo imposible?
La cabeza va a explotarme de tanto llorar, de tanto pensar en él.
Es raro que no sueñe con él, pero más raro fue el sueño de ayer:
"Estaba con él y llegó su novia. Él se levantó para darle un fugaz beso en los labios (cosa TOTALMENTE normal entre NOVIOS), pero de repente unos celos y una rabia me invaden y quiero matarla poco a poco hasta conseguir que él me ame de verdad"
...
Quiero matarme después de ese sueño.
NUNCA he sido celosa. Repito: NUNCA.
Él la quiere a ella, no a mí. ¡PUNTO!
¿Qué te pasa corazón? ¿Por qué haces de algo un mundo cuando no llega a ser una montaña de un grano de arena? ¿No te das cuenta de que sufrimos ambos si sigues diciéndome que sienta eso por él? ¿No quieres que él sea feliz? ¿No quieres que yo sea feliz?
De él no tiene por qué depender mi estado de ánimo.

martes, 12 de julio de 2011

And chances fade even more

I thought it was not real. That you were not with her. You were for me.
Heather.
Nice name.
Pretty girl.
Nice couple...

I used to think that there is little hope that you were mine, but today, that hope vanished completely.

He loves her. He doesn't love me.
...



Could not remember the feeling of unrequited love.

I cannot remember ever you wanted me.

I can remember how you kiss her and jealousy and anger torture her in my mind slowly. Very slowly to feel what it is to suffer.

I know that I'm not your girlfriend, perhaps because of distance or because I can't be your special girl.

Still my mind can not take out your picture, I can not imagine a kiss from you, I can not stop listening how you sing me on a winter night ...


I want to see you and look into your eyes without thinking that I can't miss them because she is there with you, always with you.

Always together. You and her.

Sorry for these words. I didn't want to waste your time, but surely you wont read it

lunes, 11 de julio de 2011

Soñar también es posible, pero doloroso

Podía sentir tu corazón acelerado y tus lágrimas chocar contra mi hombro. Habías dicho que querías estar solo, pero sentía que necesitabas más que nunca un abrazo. Y entonces fue cuando tus ojos no aguantaron ni un segundo más. No me importaba que estuvieses llorando, porque sabía que lo necesitabas. Me importaba que no sabía el motivo de esas tristes lágrimas.
-Lo siento -dijiste una vez separados mientras te secabas los ojos y secabas mi hombro con tus dedos.
-¿Por qué lloras?
-Por nada.
-¿Y por qué no lloras?
Una leve sonrisa apareció en tu triste rostro. Te sentaste en el alfeizar de la ventana.
-Es una bobada.
-No puede ser una bobada si te hace llorar.
Permanecimos callados unos segundos hasta que, con un suspiro, comenzaste a hablar.
-Estoy enamorado.
-Oh -me impresioné; nunca hubiera imaginado que llorara por eso- ¿Y es bueno o malo ese amor?
-Malo -se te entrecortó la voz-. Vivimos muy lejos.
-Bueno -me senté a su lado-, si ella te quiere de verdad la distancia no importa. Siempre os podéis ver de vez en cuando.
-Es demasiado lejos. Y no sé si ella me quiere, al menos como la quiero yo a ella.
-Pregúntaselo. Estoy seg...
-¿Me quieres?
El corazón me dio un vuelco de repente. Tus ojos verdes me miraban a la espera de una respuesta. Nunca te había dicho que le quería, al menos no de aquella forma. Pero sí, te quería. Te quería mucho. Mi corazón te hizo un hueco cuando escuché tu voz por primera vez unos meses atrás.
No sabía que decir. ¿Me preguntabas aquello para ponerme aprueba? ¿Sabías que yo estaba enamorada de ti?
-¿Me quieres? -repetiste algo más bajito.
-Sí -susurré apenas dejando que acabaras de hablar.
Me bajé del alféizar y anduve con la intención de irme. La madera crujía bajo mis descalzos pies y el frío envolvía mi piel.
No tardé en sentir el calor de tus dedos sobre los míos y la suavidad de una caricia en mi cintura. Mis pies se detuvieron al instante, sin yo tener que ordenarles nada. Mi cuerpo giró para no darte la espalda.
Nuestros ojos se encontraron: ya no llorabas, pero un brillo de tristeza se podía apreciar todavía en tu mirada. Acercaste su cara a la mía para intentar besarme.
-No puedes besarme -miré hacia otro lado.
-¿Por qué? ¿No me quieres?
-Te quiero. Te quiero mucho. Pero si me besas... Todo cambiará. La gente se enterará y querrá apartarme de ti. Y eso sí que no podría aguantarlo.
Haciendo caso omiso de mis palabras, me giraste la cara colocando dos de tus dedos en mi barbilla y me besaste.
Sin poder evitarlo, dos lágrimas recorrieron mis mejillas.



-Te quiero -me susurraste-. Y eso es para mí más que suficiente razón para tenerte junto a mí.